Después de empezar el tratamiento natural para la
giardiasis, Marta mejoró muy levemente. Rechinaba menos los dientes, pero seguía
comiendo con mucho menos apetito que normal y seguía siendo muy nerviosa, especialmente
durante el sueño, algo raro para ella. Mi búsqueda de información, mientras,
había remitido, pues los resultados de dos análisis de heces que habíamos hecho
en enero y febrero de 2016 (mes y medio/dos después de empezar el tratamiento) habían
dado un resultado negativo. Con mi grandísima sorpresa, en un tercer control
que le hicimos a Marta, le detectaron antígenos de giardia y nos dimos cuenta
de que la pediatra no había leído correctamente las pruebas anteriores. La cosa
se estaba poniendo cada vez más seria.
Ahí empecé a dudar de la eficacia del tratamiento, pero
seguí con ello, porque de momento no tenía alternativas. Volvía a necesitar
información. Mientras esperaba volver a la consulta de la pediatra homeópata,
empecé a buscar en internet. Me metí en Google Scholar un buscador de Google
que solo recupera información científica, es decir artículos de investigación
escritos por científicos para otros científicos y busqué giardia lamblia. Me imprimí el resumen de varios artículos
recientes y el texto completo de una revisión de terapias naturales para tratar
la giardia publicada en la revista Alternative
Medicine Review:
“Giardiasis: Pathophysiology and Management”. Me lo leí con muchísimo
interés, a pesar de la clara dificultad que entrañaba.
Estoy acostumbrada a leer literatura científica. Me
desenvuelvo bien navegando en los artículos de investigación en búsqueda de la
información que me interesa. Es mi trabajo. Me ocurre a menudo tener que leer
artículos más técnicos, donde puede haber detalles que no comprendo, pero no me
desanimo. Reconozco aquellos artículos que han pasado por un proceso de
revisión por pares – es decir cuyo contenido ha sido validado por otros
expertos anónimos ante de su publicación. Sé además que, por lo menos en mi
área de especialización, la parte más compleja de comprender es la metodología,
mientras que la más interesante desde un punto de vista informativo son la
discusión o las conclusiones y, dependiendo de los casos, la introducción. Si
no entiendo la metodología de un trabajo pasado por la revisión por pares, no
me preocupo excesivamente.
De ese primer artículo no me costó comprender lo que me
interesaba. El autor repasaba una serie de terapias naturales, mencionaba
varios estudios en los cuales se había comparado su eficacia con respecto a
otras terapias, y se ponía en cuestión la eficacia del metronidazol – ese
antibiótico que me había resistido a suministrarle a Marta – mencionando tasas
de recaída cercanas al 90% y tasas de resistencia del 20%. Las terapias
naturales se proponían como primera opción en el tratamiento de la giardia, los
antibióticos se reservaban para los casos en los cuales la terapia alternativa
no funcionaba.
Ese artículo me hizo sentir bien. Confirmaba a la vez mis
dudas acerca del antibiótico y la terapia por la que había optado. Citaba
referencias científicas, es decir fundamentaba sus conclusiones en un conjunto
de nada menos que 90 estudios publicados en otras revistas científicas, y
proponía un acercamiento flexible al tratamiento de la giardia: si lo natural
no funciona, hay que intentar con antibióticos. Y además, lo podía entender más
o menos bien.
También leí los resúmenes de algunos otros trabajos,
muchos de ellos realizados en países en
vías de desarrollo. Muchos estudiaban posibilidades de tratamiento alternativas
a los antibióticos, como varios probióticos, el ajo, la própolis... Finalmente,
encontré un segundo artículo, mucho más actualizado, era de 2015. Se había
publicado en F1000, una plataforma de acceso a la literatura científica que
conocía y que propone un tipo de ciencia diferente a la tradicional. Los
miembros del proyecto que son varios miles de expertos en ciencias de la salud
a nivel mundial recomiendan artículos publicados más o menos recientemente,
dando su opinión después de la publicación. Se titulaba “Advances in understanding Giardia:
determinants and mechanisms of chronic sequelae”. Era un trabajo muy complejo. Me gustan mucho
las lecturas intensas conceptualmente, porque tienen la capacidad de captar mi
atención. Sin embargo, la complejidad de éste pudo con mis buenas ganas en
varios puntos. Había estado leyendo libros divulgativos sobre el aparato
digestivo y lo que había aprendido ahí me ayudó mucho para comprender, por
ejemplo, los mecanismos a través de los cuales el parásito produce malabsorción
de alimentos. Las partes más problemáticas fueron aquellas donde los autores
utilizaban mucha terminología técnica, porque cada término tenía una carga
informativa que estaba fuera de mi alcance: “CD4+T cells”, “axenized Giardia
trophozoites”, “pro-inflammatory cytokines interferón-gamma (IFN-ƴ)”, o “tumor
necrosis factor-alpha (TNF-α)” son algunos de los ejemplos más significativos.
A pesar de estas dificultades, saqué mucha información interesante.
Según el artículo de Bartelt & Sartor (2015), que
citaban a la Organización Mundial de la Salud, la giardia representaba una “enfermedad
descuidada” (neglected tropical disease).
Este mensaje se iría reforzando cada vez más en mi cabeza, corroborado además
por la resistencia de las tutoras de Marta a comunicar la presencia de la
infección en la escuela a los demás padres y madres. En esos días, preparando
mis clases de fuentes de información especializada, me volvería a encontrar con
el mismo mensaje en la Cochrane Library. Una de las noticias que van pasando en
la página principal del portal se titulaba “Neglected
tropical diseases: the top five” y volvía a enlazar con una revisión
sistemática a la que ya conocía. Poco después, cuando el papá de un compañero
de la guardería me dijo que al niño le habían encontrado otro parásito, el
Cryptosporidium, busqué Cryptosporidium
y Giardia en Google y me encontré con otro artículo científico que transmitía
un mensaje a tono con los anteriores “Cryptosporidium
y Giardia, problemas emergentes en el agua de consumo humano”. Estaba
claro, para la comunidad médica, la giardia representaba un problema emergente
y descuidado. Ese mensaje se e
Bibliografía
Hawrelak,
J. (2003). Giardiasis: pathophysiology and management (Giardiasis). Alternative
Medicine Review, 8(2), 129-143.
Bartelt, L.
A., & Sartor, R. B. (2015). Advances in understanding Giardia: Determinants
and mechanisms of chronic sequelae. F1000prime reports, 7.
Doménech, J. (2003). Cryptosporidium y Giardia, problemas
emergentes en el agua del consumo humano. Offarm: Farmacia y
Sociedad, 22(11), 112-116.
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