jueves, 20 de abril de 2017

La literatura científica sobre la giardia

Después de empezar el tratamiento natural para la giardiasis, Marta mejoró muy levemente. Rechinaba menos los dientes, pero seguía comiendo con mucho menos apetito que normal y seguía siendo muy nerviosa, especialmente durante el sueño, algo raro para ella. Mi búsqueda de información, mientras, había remitido, pues los resultados de dos análisis de heces que habíamos hecho en enero y febrero de 2016 (mes y medio/dos después de empezar el tratamiento) habían dado un resultado negativo. Con mi grandísima sorpresa, en un tercer control que le hicimos a Marta, le detectaron antígenos de giardia y nos dimos cuenta de que la pediatra no había leído correctamente las pruebas anteriores. La cosa se estaba poniendo cada vez más seria.
Ahí empecé a dudar de la eficacia del tratamiento, pero seguí con ello, porque de momento no tenía alternativas. Volvía a necesitar información. Mientras esperaba volver a la consulta de la pediatra homeópata, empecé a buscar en internet. Me metí en Google Scholar un buscador de Google que solo recupera información científica, es decir artículos de investigación escritos por científicos para otros científicos y busqué giardia lamblia. Me imprimí el resumen de varios artículos recientes y el texto completo de una revisión de terapias naturales para tratar la giardia publicada en la revista Alternative Medicine Review: “Giardiasis: Pathophysiology and Management”. Me lo leí con muchísimo interés, a pesar de la clara dificultad que entrañaba.
Estoy acostumbrada a leer literatura científica. Me desenvuelvo bien navegando en los artículos de investigación en búsqueda de la información que me interesa. Es mi trabajo. Me ocurre a menudo tener que leer artículos más técnicos, donde puede haber detalles que no comprendo, pero no me desanimo. Reconozco aquellos artículos que han pasado por un proceso de revisión por pares – es decir cuyo contenido ha sido validado por otros expertos anónimos ante de su publicación. Sé además que, por lo menos en mi área de especialización, la parte más compleja de comprender es la metodología, mientras que la más interesante desde un punto de vista informativo son la discusión o las conclusiones y, dependiendo de los casos, la introducción. Si no entiendo la metodología de un trabajo pasado por la revisión por pares, no me preocupo excesivamente.
De ese primer artículo no me costó comprender lo que me interesaba. El autor repasaba una serie de terapias naturales, mencionaba varios estudios en los cuales se había comparado su eficacia con respecto a otras terapias, y se ponía en cuestión la eficacia del metronidazol – ese antibiótico que me había resistido a suministrarle a Marta – mencionando tasas de recaída cercanas al 90% y tasas de resistencia del 20%. Las terapias naturales se proponían como primera opción en el tratamiento de la giardia, los antibióticos se reservaban para los casos en los cuales la terapia alternativa no funcionaba.  
Ese artículo me hizo sentir bien. Confirmaba a la vez mis dudas acerca del antibiótico y la terapia por la que había optado. Citaba referencias científicas, es decir fundamentaba sus conclusiones en un conjunto de nada menos que 90 estudios publicados en otras revistas científicas, y proponía un acercamiento flexible al tratamiento de la giardia: si lo natural no funciona, hay que intentar con antibióticos. Y además, lo podía entender más o menos bien.
También leí los resúmenes de algunos otros trabajos, muchos  de ellos realizados en países en vías de desarrollo. Muchos estudiaban posibilidades de tratamiento alternativas a los antibióticos, como varios probióticos, el ajo, la própolis... Finalmente, encontré un segundo artículo, mucho más actualizado, era de 2015. Se había publicado en F1000, una plataforma de acceso a la literatura científica que conocía y que propone un tipo de ciencia diferente a la tradicional. Los miembros del proyecto que son varios miles de expertos en ciencias de la salud a nivel mundial recomiendan artículos publicados más o menos recientemente, dando su opinión después de la publicación. Se titulaba “Advances in understanding Giardia: determinants and mechanisms of chronic sequelae”. Era un trabajo muy complejo. Me gustan mucho las lecturas intensas conceptualmente, porque tienen la capacidad de captar mi atención. Sin embargo, la complejidad de éste pudo con mis buenas ganas en varios puntos. Había estado leyendo libros divulgativos sobre el aparato digestivo y lo que había aprendido ahí me ayudó mucho para comprender, por ejemplo, los mecanismos a través de los cuales el parásito produce malabsorción de alimentos. Las partes más problemáticas fueron aquellas donde los autores utilizaban mucha terminología técnica, porque cada término tenía una carga informativa que estaba fuera de mi alcance: “CD4+T cells”, “axenized Giardia trophozoites”, “pro-inflammatory cytokines interferón-gamma (IFN-ƴ)”, o “tumor necrosis factor-alpha (TNF-α)” son algunos de los ejemplos más significativos. A pesar de estas dificultades, saqué mucha información interesante.
Según el artículo de Bartelt & Sartor (2015), que citaban a la Organización Mundial de la Salud, la giardia representaba una “enfermedad descuidada” (neglected tropical disease). Este mensaje se iría reforzando cada vez más en mi cabeza, corroborado además por la resistencia de las tutoras de Marta a comunicar la presencia de la infección en la escuela a los demás padres y madres. En esos días, preparando mis clases de fuentes de información especializada, me volvería a encontrar con el mismo mensaje en la Cochrane Library. Una de las noticias que van pasando en la página principal del portal se titulaba “Neglected tropical diseases: the top five” y volvía a enlazar con una revisión sistemática a la que ya conocía. Poco después, cuando el papá de un compañero de la guardería me dijo que al niño le habían encontrado otro parásito, el Cryptosporidium, busqué  Cryptosporidium y Giardia en Google y me encontré con otro artículo científico que transmitía un mensaje a tono con los anteriores “Cryptosporidium y Giardia, problemas emergentes en el agua de consumo humano”. Estaba claro, para la comunidad médica, la giardia representaba un problema emergente y descuidado. Ese mensaje se e

Bibliografía
Hawrelak, J. (2003). Giardiasis: pathophysiology and management (Giardiasis). Alternative Medicine Review, 8(2), 129-143.
Bartelt, L. A., & Sartor, R. B. (2015). Advances in understanding Giardia: Determinants and mechanisms of chronic sequelae. F1000prime reports, 7.

Doménech, J. (2003). Cryptosporidium y Giardia, problemas emergentes en el agua del consumo humano. Offarm: Farmacia y Sociedad, 22(11), 112-116.

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