Como decía mi intención es hablar de la búsqueda de
información sobre terapias naturales a partir de mi experiencia personal. Imagino
que a más de una persona esto le parecerá raro. Los medios de comunicación
tienden a mostrar una cara específica de la investigación y de la ciencia,
normalmente la investigación que se realiza al amparo del que se conoce como
paradigma positivista. En las ciencias sociales, es decir en las ciencias que
como la sociología, la educación o la antropología estudian cómo las personas
interactúan en los sistemas sociales, esto significa que se estudian los fenómenos
sociales al igual que los naturales procurando describir relaciones de causa –
efecto o por lo menos co-variaciones entre diferentes elementos de la realidad
social. El otro día me comentaba con cierto desconcierto una amiga que se había
enterado de un experimento realizado en qué sabe universidad americana según el
cual escogemos a nuestra pareja en base a similitudes en nuestro estado de
salud mental: los esquizofrénicos escogerán a otros esquizofrénicos, y así
diciendo.
Este es solo un ejemplo de un tipo de investigación en la
que los fenómenos sociales se reducen a variables (estado de salud mental y
elección de la pareja, por ejemplo) para poder ver relaciones entre estas. De alguna
manera la realidad se simplifica. Por ejemplo, si quisiera estudiar la búsqueda
de información sobre medicina alternativa desde este punto de vista, podría
reunir a una serie de personas que tengan que ver con el tema y preguntarles
por su sexo, nivel de educación y nivel adquisitivo, y concluir por ejemplo que
quienes buscan sobre y optan por las terapias alternativas tienden a ser
mujeres, con niveles de educación más altos y de clase media, como concluye esta revisión
sistemática de 2012 (espero poder hablar de las revisiones sistemáticas). Se trata
sin duda de una investigación muy útil. Sin embargo, mi experiencia personal me
dice que hay mucho más detrás de estas decisiones, algo que nos arriesgamos a
perder si seguimos reduciendo las experiencias humanas a variables: las
emociones, las dudas, las relaciones con los demás, nuestra identidad, nuestro
replanteamiento, las crisis, los conflictos… y mucho, mucho más.
Al margen del paradigma positivista, existe otra manera de
hacer ciencias sociales. Desde este punto de vista alternativo, en lugar de
simplificar la realidad reduciéndola a variables, intentamos verla en toda su
complejidad; en lugar de abarcar a grandes muestras poblacionales, nos centramos
en entornos muy concretos, a veces en un solo individuo, precisamente para
poder describir la complejidad de la realidad de la manera más detallada
posible; en lugar de predecir la realidad (si eres esquizofrénico, tu pareja
será otro esquizofrénico), pretendemos desmenuzarla, saborearla, pintarla… me
gustaría decir comprenderla, pero es verdad que no siempre lo conseguimos. En fin,
existe claramente otra manera de hacer ciencia.
A esto hay muchas personas que no lo consideran ciencia. Otras,
en cambio, no solo lo aceptan como ciencia sino que vienen defendiendo desde
hace años la experiencia personal como una preciosísima fuente de conocimiento.
Mi referente metodológico, en concreto, es Catherine Ellis (2004), una
socióloga americana que ha desarrollado y practicado la auto-etnografía como
método de investigación en numerosísimos trabajos. A partir de su trabajo, y
después de leer unas reflexiones de una investigadora de enfermería sobre la
auto-etnografía (Sarah Wall, 2006), he pensado que podría desarrollar mi
versión de este método, en la que, en lugar de publicar la historia como
artículo de investigación, la publicaría inicialmente como blog para de esta
manera ampliar las posibilidades de conectar mi experiencia con la de los
demás. Y aquí está mi blog.
Bibliografía
Ellis,
C. (2004). The ethnographic I: A methodological novel about
autoethnography. Rowman Altamira.
Frass, M., Strassl, R. P., Friehs, H., Müllner, M., Kundi, M., &
Kaye, A. D. (2012). Use and acceptance of complementary and alternative
medicine among the general population and medical personnel: a systematic
review. The Ochsner Journal, 12(1), 45-56.
Wall,
S. (2006). An autoethnography on learning about autoethnography.International
Journal of Qualitative Methods, 5(2), 146-160.
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