jueves, 23 de junio de 2016

Buscando en MedLine y en la Cochrane Library

Cuando le diagnosticaron giardiasis a Marta, mi hija de dos años y medio, la primera reacción fue la de tratarla religiosamente según las instrucciones de la pediatra de cabecera: 2,6 ml de Flagyl tres veces al día durante una semana, luego una semana de pausa, para rematar con una semana más de antibiótico. Mi disposición inmediata para aceptar ese tratamiento se debía a que me sentía culpable por haber dejado pasar mucho tiempo desde que había empezado la diarrea (1 mes aproximadamente). Lo que me hizo cambiar de rumbo fue una llamada, para mí en cierto sentido alarmante, de la pediatra que necesitaba unos datos para informar a las autoridades sanitarias sobre la presencia de un parásito supuestamente poco común en los países desarrollados, la Giardia. También es verdad que los dos ciclos de antibiótico me parecían excesivos, sobre todo teniendo en cuenta que Marta no había tomado nunca antibióticos hasta entonces. El punto es que decidí ponerme a buscar.

Ahora mismo me estoy acordando de que en realidad había buscado antes de que la pediatra viera a Marta, para averiguar las posibles razones del color amarillento de las caquitas de la niña. Una de las posibles causas, efectivamente, era la presencia de este parásito, la Giardia. Es curioso, la sensación de culpabilidad conmigo misma había obscurecido mis intentos previos de vigilar por la salud de Marta. Había preferido buscar en internet antes de coger una cita, otra curiosidad, que tiene, sin embargo, algún tipo de respaldo estadístico, porque los que buscan información médica por internet suelen hacerlo para auto-diagnosticarse (ver el informe del Pew Research Center de EEUU). Sería interesante entender por qué muchos en muchas circunstancias preferimos el auto-diagnóstico por internet a la visita al médico…

Bueno, el punto es que, tras la llamada alarmada de la pediatra, sentí la necesidad de volver a Google. Puse “giardiasis” en Google y seleccioné los sitios web americanos – mi impresión es que tengan información más actualizada. Leí muchas cosas que la pediatra no me había explicado. Sobre factores de riesgo, encontré que el propio hecho de estar en guardería aumenta las posibilidades de contagio. Que con toda probabilidad los familiares estaríamos contagiados. Y muchas más cosas. En un momento leí algo como que el parásito se puede ir solo. Durante un par de horas me mentalicé en que actuaría así, dejaría que se fuera solo. Luego me dije que tendría que actuar, y ese día resolví mi sesión de búsqueda decidiendo que acudiría a un médico naturista, cuyo contacto me facilitó Fernanda, la responsable de la guardería.

Sin embargo, en los días y meses siguientes, seguí buscando. Tras mi búsqueda general en Google, pasé a buscar en sitios selectos, primero la enciclopedia Medline Plus y la base de datos de revisiones sistemáticas Cochrane Library. En Medline Plus la información sobre Giardia era limitada y muy a tono con la que había recibido por parte de la pediatra, pero me chocó la información que daba la enciclopedia sobre el antibiótico que se me había propuesto como tratamiento, el metronidazol. El artículo empezaba con una Advertencia: “El metronidazol ha sido relacionado con el desarrollo de cáncer en animales de laboratorio. Converse con su doctor acerca de los riesgos y los beneficios de usar este medicamento para tratar su condición.” No recuerdo mi reacción. ¿Estaba feliz de que finalmente encontraba alguna confirmación a mis dudas? ¿Ofendida por lo poco que se mantenían al día los protocolos médicos? ¿Preocupada? No recuerdo, ahora lo veo con otros ojos.

Luego, busqué en la Cochrane Library. Publica principalmente revisiones sistemáticas, es decir compendios de todos los estudios publicados sobre un tema (una enfermedad, un tratamiento, un instrumento de diagnóstico…) en los últimos años. No son compendios cualquiera, se emplean criterios de inclusión y exclusión de los estudios muy rigurosos, se aplican procedimientos estadísticos sofisticados para unificar los resultados de varios los estudios, en fin… son herramientas informativas supuestamente muy fiables. Aunque es necesario pagar por acceder a esas revisiones, los abstracts (los resúmenes) se pueden leer online, incluso en una versión adaptada para el público normal. Busqué y encontré una revisión del año 2012 titulada “Drugs for treating giardiasis”. Las conclusiones principales de los autores eran las siguientes: “Albendazole may be of similar effectiveness to metronidazole, may have fewer side effects, and has the advantage of a simplified regimen. Large, high quality trials, assessing clinical outcomes (such as diarrhoea) will help assess further alternatives.” Es decir, aunque partidarios de los antibióticos, recomendaban, tras la comparación de 19 estudios y 1817 participantes, el albendazol por encima del metronidazol. 

Empezaba a tener las ideas un poco más claras: quedaba descartado ese antibiótico que me habían mandado. Esta impresión se reforzó cuando empecé a sacar artículos de Google Scholar, el portal de Google que recupera solo y exclusivamente literatura científica.  Pero de esto hablaré en otro post...

No hay comentarios:

Publicar un comentario